Nuestra Plan Para Justicia Alimenticia

Como su Miembro del Consejo Municipal, lucharé por crear las condiciones necesarias para tener una mejor y más resiliente economía alimentaria en la cual ningún neoyorquino vuelva a pasar hambre o dependa de canastas básicas alimentarias, y donde nuestros niños tengan acceso a una mejor alimentación y educación escolar nutricional:
  • Incrementar los esfuerzos de la ciudad por atender las necesidades alimentarias y alcanzar un modelo alimentario independiente que reemplace al modelo de emergencia— en otras palabras, crearemos un programa liderado por la comunidad que sea resiliente y sostenible.
  • Asegurar que más neoyorquinos puedan subscribirse al SNAP y WIC, para que así puedan usar sus beneficios en compras de alimentos saludables dentro de sus tiendas de preferencia:
  • Apoyar la salud y habilidad de nuestros niños para poder aprender y sobresalir, dando prioridad a la educación nutricional dentro de las escuelas.

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Los Problemas:

El COVID-19 ha intensificado alarmantemente la tasa de inseguridad alimentaria en el Bronx. Mientras que sabemos que la inseguridad alimentaria ya representaba un problema anterior, el COVID-19 nos ha vuelto a demostrar cuán comprometidas se encuentran muchas familias y ancianos frente a la inseguridad alimentaria. Es completamente inaceptable que regularmente exista tanta hambre y pobreza dentro de la ciudad con más billonarios que cualquier otra del mundo. En el 2020, casi 1 de cada 5 residentes del Bronx experimentaron inseguridad alimentaria, comparado con la tasa del resto de la ciudad de 1 de cada 8 residentes. Adicionalmente, la tasa de inseguridad alimentaria para niños se ha disparado por los cielos desde los dos últimos años (1 de cada 3 niños). Las tasas de inseguridad alimentaria han sido consistentemente más altas dentro de muchos vecindarios del Distrito 11 que en el resto de la ciudad, especialmente para los ancianos. Lo que es igual o aún más preocupante (aunque no nuevo), es que estas disparidades alimenticias afecten desproporcionadamente a los grupos raciales y étnicos (afrodescendientes y latinos), casi 4 veces más que a los neoyorquinos blancos.

Como es lógico, las enfermedades causadas por una mala dieta alimenticia ya existían desde hace mucho tiempo antes de la pandemia, pero estas solo han empeorado a causa de ella. La diabetes, presión alta, obesidad, y las enfermedades cardiovasculares han sido factores fatales durante el año pasado para muchos pacientes infectados con COVID-19. Estos son los retos contra los que muchos de nuestros vecinos han luchado a lo largo y ancho del Noreste del Bronx, donde las tasas por obesidad, diabetes, e hipertensión en niños y adultos es igual o mayor que en el resto de NYC.

Estos dos factores (la inseguridad alimentaria y la subsequente mala alimentación), se ven afectados por el racismo, las desigualdades económicas, y el acceso limitado a alimentos frescos y saludables. Adicionalmente, los trabajadores esenciales del sector alimentario (quienes han arriesgado su seguridad por mantener el acceso de alimentos a la ciudad desde el comienzo de la pandemia en Marzo), no han sido parte de la toma de decisiones y no han sido propiamente atendidos por los actores políticos en cargo.

Nuestras Soluciones:

Es una de mis prioridades principales que el Bronx cuente con comida más barata y accesible. Creo que la comida es un derecho humano, y también que todos los neoyorquinos merecen tener acceso a una alimentación más barata y saludable que se adapte a sus necesidades culturales.

Los miembros de nuestras comunidades saben que se necesita hacer para reducir la inseguridad alimentaria y las enfermedades causadas por una mala alimentación. Sin embargo, las soluciones necesarias no han sido proveídas a nivel local por el gobierno. Las medidas necesarias para atender la inseguridad alimentaria que NYC necesita son leyes que aseguren salarios mínimos adecuados, una vivienda más económica, accesible y mejores servicios de asistencia sanitaria y para niños.

 

Como su Miembro del Consejo Municipal, lucharé por crear las condiciones necesarias para tener una mejor y más resiliente economía alimentaria en la cual ningún neoyorquino vuelva a pasar hambre o dependa de canastas básicas alimentarias, y donde nuestros niños tengan acceso a una mejor alimentación y educación escolar nutricional.

Contamos con una red de más de 500 canastas alimentarias y cocinas en NYC. Su trabajo es basto, y todos ellos se han encargado de asegurar que todos los neoyorquinos cuenten con comida durante la crisis por COVID-19. A pesar de ello, reconocemos las limitaciones, ya que los modelos alimentarios de emergencia no son la solución correcta al hambre. Debemos invertir en soluciones dirigidas por las comunidades para incrementar el acceso a alimentos frescos y saludables para así facilitar mejores dietas alimenticias que en consecuencia mejoren la salud de la población general a largo plazo.

Durante esta crisis hemos visto más claramente que las escuelas son, y deben ser, el lugar primordial donde se atienda la inseguridad alimentaria y la salud. Antes de la pandemia, las comidas escolares usualmente representaban casi la mitad de la dieta diaria nutricional de sus estudiantes. Actualmente, la tasa de obesidad infantil es demasiado elevada (de hasta un 40%), y afecta desproporcionadamente a estudiantes de ascendencia afroamericana y latina. Asegurar que todos los estudiantes de NYC cuenten con una mejor alimentación y educación alimentaria mejorará significativamente su salud, creando así una NYC con más familias felices y saludables.

Contamos con el poder y la determinación necesarios para realizar esta visión. Solamente hacen falta los recursos necesarios.

Al estar informada por medio de las experiencias de la comunidad, contamos con una gran determinación de atender los problemas que enfrentan la justicia económica, la sostenibilidad, y la equidad racial. Para ello propongo:
Incrementar los esfuerzos de la ciudad por atender las necesidades alimentarias y alcanzar un modelo alimentario independiente que reemplace al modelo de emergencia— en otras palabras, crearemos un programa liderado por la comunidad que sea resiliente y sostenible:
  • Apoyar a las organizaciones que proveen canastas alimentarias básicas al incrementar los fondos del Programa de Asistencia Alimentaria de Emergencia de NYC (NYC's Emergency Food Assistance Program), para así asegurar que estas organizaciones cuenten con mayor y mejor información acerca del uso de fondos.

  • Trabajar con los proveedores de canastas básicas alimentarias para asegurar que la distribución y provisión de alimentos contenga productos saludables y relevantes de acuerdo a las culturas que las requieran.

  • Revisar el programa de Food Retail Expansion to Support Health (FRESH), para así incrementar los lugares donde los neoyorquinos accedan a comida saludable y fresca (incluyendo tiendas locales y cooperativas, y los vendedores que venden comida culturalmente apropiada).

  • Proveer asistencia técnica y financiera para las organizaciones comunitarias y otros grupos que apoyen programas de asistencia alimentaria, jardines comunitarios, y programas educacionales.

  • Maximizar el poder adquisitivo de la ciudad para así poder apoyar un sistema transparente y equitativo al implementar el Programa de Buenas Compras Alimentarias (Good Food Purchasing Program), por medio de diferentes agencias gubernamentales.

  • Incluir 7 comidas semanales (en vez de solo 5) para así incrementar el acceso a comida y terminar con la inseguridad y vulnerabilidad alimentaria de personas mayores. 

Asegurar que más neoyorquinos puedan subscribirse al SNAP y WIC, para que así puedan usar sus beneficios en compras de alimentos saludables dentro de sus tiendas de preferencia:

  • Proveer asistencia técnica, acceso a tecnología, y préstamos/becas para negocios pequeños, especialmente para dar beneficios electrónicos a los proveedores al por menor que sean operados por minorías y mujeres.

  • Explorar cómo habilitar beneficios de la red de seguridad, por medio de una aplicación simplificada en varios formatos y lenguajes, para las personas elegibles.

  • Incrementar el alcance multilingüístico y ampliar la información acerca del acceso de Health Bucks y de cómo obtener beneficios de SNAP Y WIC en lugares donde la gente viva, trabaje, y profese su religión.

 

Apoyar la salud y habilidad de nuestros niños para poder aprender y sobresalir, dando prioridad a la educación nutricional dentro de las escuelas:
  • Incrementar la cantidad de comidas escolares frescamente preparadas que sean hechas a partir de ingredientes locales y poco procesados.

  • Invertir en programas de desarrollo para la fuerza laboral de la Oficina de Servicios en Comida y Nutrición (Office of Food and Nutrition Services) que promueva raciones alimenticias preparadas localmente.

  • Mejorar la cultura de las cafeterías locales al redirigir los fondos de inversión hacia una mejora de prácticas que permita más tiempo de lunch a los estudiantes.

  • Incrementar los fondos de escuelas y organizaciones comunitarias de la ciudad para así asegurar una mejor calidad de alimentos y educación nutricional.